Desde hace
quince años es una acción que cada inicio de curso hay que hacer, casi siempre
por petición de la dirección y muy pocas veces como un ejercicio cuyos resultados
sean usados por los profesores en sus propios cursos, al menos en mi escuela.
El examen
diagnóstico se ha convertido más en un requisito que en un instrumento útil para
los docentes, tal vez porque tenemos muy pocas herramientas para diagnosticar
-- tal vez porque, por alguna razón “sabemos” a priori que nuestros alumnos
llegan con un bajo nivel de apropiación de los contenidos del año anterior...




